Tranquilos no vengo a disertar sobre los efectos del gas en las paredes intestinales con el consiguiente malestar y dolor que siempre se cree exageramos , no, tampoco vengo a hablar de esos momentos en los que estás luchando contra tu SII porque necesitas terminar una tarea inaplazable, o te toca cerrar en el trabajo, o subir al autobús a destiempo, o es tu entrevista de trabajo número cien y necesitas ya un contrato,no, no voy a hablar de esa presión que sufres cada vez que pese a la medicación, la dieta de exclusión y el sanísimo deporte acabas retorcido en el baño, sudando, con dolor y maldiciendo. No, no pienso hablar de esa presión que supone reintentar terapias y tener que ser la persona más estricta del mundo porque si te la saltas un milímetro ya no vas a estar a gusto, te vas a culpabilizar y tu SII te va a volver a decir que quien manda es él. No, no pensaba hablar de ese tipo de presión ni de la que sientes cuando el especialista te dice que tranquilo que no es mortal, tu pareja te dice que a ver si te tomas algo y te relajas , tu jefe te apunta los minutos en el aseo y la mitad de los sitios que tienes que visitar ni tienen aseo o están sucios o inutilizados porque "pa que". No, la presión de la que quiero hablaros hoy es de la que tenemos que hacer nosotros.
El SII tiene una sintomatología escatológica que hace que el afectado no quiera hablar mucho de ella, digamos que no es el primer tema de conversación que elijo, de manera que lo que cabría entenderse como privacidad y discreción se convierte en una suerte de tabú en muchas ocasiones, limitándonos de forma grave, porque lo que no se ve y no se pronuncia no existe, así de sencillo, la realidad humana está plagada de figuras que no existen pero las hemos verbalizado, las hemos "creado" sin embargo la enfermedad ( y no solo el SII) tiene un estigma primitivo que hace que sea casi de mal gusto hablar de ella. A nadie le gusta estar de fiesta y que te cuenten males ajenos, ni mucho menos con pelos y señales, entra dentro del capítulo de la intimidad, evitando también por una parte la discriminación por esos motivos. Claro, el SII no se puede disimular, si lo padeces tarde o temprano tu entorno más inmediato lo sabrá, lo tiene que saber porque es parte de ti y si ese entorno es "protector" lo asimilará en mayor o menor medida. ¿Hemos de ir publicando nuestra enfermedad? Pues eso cada cual que decida, el nivel de privacidad, intimidad y necesidad de exponerlo no es el mismo para nadie y las variables ( sexo, edad, condiciones socio-laborales) son amplias, así que no hay una norma fija, no hay un "mandamiento" al respecto, ni falta que nos hace. Aún y así ¿qué ocurre si no cuentas que padeces SII? Pues evidentemente algunas cosas no van a parecer normales, puedes parecer una persona maniática , esquiva, con recelos, con secretos (tantas visitas al baño en un bar es sospechoso, a mí me paso) tantas ausencias de repente solo las tenía Superman para cambiarse en una cabina ,tantas ausencias en el trabajo es un problema grave, tantas consultas médicas también (no os faltará el que os susurre "hipocondríacos" ) , es decir, toca armarse de paciencia, analizar que nos pasa, cuando y como. El porqué lo dejamos para los investigadores, lo dejamos pero por favor
dense prisa...
Presión, sí, hemos de meter presión , no solo soportarla, hemos de meter presión contando al entorno inmediato que es lo que tenemos, como nos sentimos y los que hacemos por remediar , en la medida de lo posible, toda la sintomatología que nos acompaña. Presión en el trabajo, a veces no se rinde tanto, a veces no se puede ir, a veces las condiciones del trabajo nos resultan inhumanas. Presión en la asistencia sanitaria, no estamos locos, no es un capricho, no no quiero matar al padre ni tengo envidia del pene, tengo calambres en el intestino, luego si hay otra cuestión pues ya veremos, pero un ataque de pánico en un transporte público no es porque odiemos a los conductores, no, es por el temor a perder el control del esfinter, en este caso el anal, el otro, que es la boca ya se pierde sin pudor alguno.
Presión, para quejarse cuando no hay aseos, cuando están sucios, cuando un medicamento se encarece, cuando un médico no se implica, cuando alguien se burla de ti, presión siempre presión, no plantearse imposibles ni metas absurdas ( si no sales de casa no me digas que vasa subir al Everest, porque el trecho es amplio), presión y aceptación, a veces nada funciona, a veces todo funciona pero ya nada importa.